Lectio Daily

Los milagros de Jesús

Treinta y cinco episodios, agrupados y con todos sus paralelos.

Los cuatro evangelios narran episodios en los que Jesús actúa sobre una enfermedad, un cuerpo muerto, una tormenta o un espíritu, y algo cambia delante de testigos. El griego no tiene una palabra única para eso: Mateo, Marcos y Lucas suelen escribir dynámeis, «obras de poder»; Juan prefiere semeía, «signos», y también érga, «obras». «Milagro» es la palabra que eligen las traducciones, no la que traen los manuscritos. Esta es la lista de los episodios contados uno a uno, con el capítulo en que se lee cada uno y todos sus paralelos.

Curaciones · 17

Expulsiones de demonios · 6

Sobre la naturaleza · 9

Resurrecciones · 3

Los cuatro grupos de esta página —curaciones, milagros sobre la naturaleza, expulsiones de demonios y resurrecciones— son una convención de catalogación, no una división que hagan los evangelios: ningún evangelista clasifica lo que cuenta. Sirven para orientarse y tienen fronteras porosas. Lucas 13 presenta a la mujer encorvada como atada por un espíritu durante dieciocho años, y aun así casi todos los catálogos la colocan entre las curaciones; el muchacho de Mateo 17 se describe a la vez con el vocabulario de la enfermedad y el de la posesión; y una resurrección puede leerse como el caso extremo de una curación. Cuando una entrada cabría en dos casillas, aquí va en la habitual, no en la única correcta.

Juan los cuenta de otra manera: los llama semeía, «signos», y numera los dos primeros —el agua convertida en vino es la primera de sus señales (Juan 2:11) y la curación del hijo del oficial, la segunda (Juan 4:54)—. A partir de ahí no vuelve a numerar. Hablar de «los siete signos de Juan» es un recuento de los lectores, no del evangelista, y las listas publicadas no coinciden: unas incluyen el caminar sobre el agua de Juan 6, que el texto no llama signo, y otras lo dejan fuera y ponen en su lugar la pesca de Juan 21. El propio evangelio avisa de que la selección es parcial: dice que Jesús hizo muchas otras señales que no se recogen en el libro (Juan 20:30). Y la palabra no sobrevive igual al traducirse: en Juan 4:54, la edición inglesa de este sitio dice sign, la portuguesa sinal y la castellana, milagro.

Los evangelios alternan episodios con sumarios: Mateo 8:16 dice que sanó a todos los enfermos que le trajeron, y Marcos 1:34, que curó a muchos. Un sumario no es un episodio, y quien lo cuenta como tal infla el total sin avisar. Por eso aquí hay una lista y no una cifra redonda: 35 entradas, cada suceso una sola vez y con sus paralelos al lado. Los catálogos publicados suelen moverse entre los treinta y tantos y los cuarenta y pocos, y la diferencia es de criterio: Mateo cuenta dos endemoniados en Gadara donde Marcos y Lucas cuentan uno; las dos multiplicaciones de panes pueden ser dos hechos o uno contado dos veces; el siervo del centurión (Mateo 8) y el hijo del oficial (Juan 4) se han identificado a veces como el mismo caso; y hay listas que suman la resurrección del propio Jesús, que los evangelios no narran como algo que él hace a otro. Nada de esto separa a unas iglesias de otras: los cuatro evangelios son los mismos en todos los cánones.

Tres milagros en un capítulo

Marcos 5 encadena tres: el endemoniado de Gadara y la piara de cerdos, la hija de Jairo y, metida dentro de esa escena, la mujer que llevaba doce años enferma. Un relato interrumpe al otro y luego lo retoma. Se lee de un tirón.